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Calles ibicencas con vistas al mar: dónde encontrarlas

Puntos clave

  • Dalt Vila, el casco histórico amurallado de Eivissa, es Patrimonio de la Humanidad de la Unesco desde diciembre de 1999.
  • Su muralla renacentista rodea un recinto de 70.000 metros cuadrados y se levantó en la segunda mitad del siglo XVI.
  • Sa Penya, el antiguo barrio de pescadores, ofrece la panorámica más abierta sobre el puerto y Talamanca.
  • El blanco de las fachadas no es pintura sino cal, el mismo acabado de las casas payesas del interior.

Ibiza se recorre mejor a pie que en coche, y sus calles con vistas al mar están concentradas en muy pocos sitios. Estos son los que valen la caminata, y lo que conviene saber de cada uno.

Dalt Vila, la ciudad dentro de la muralla

El casco histórico de Eivissa se levanta sobre una colina cerrada por una muralla renacentista que rodea un recinto de setenta mil metros cuadrados. Se construyó en la segunda mitad del siglo XVI siguiendo las trazas del ingeniero italiano Giovanni Battista Calvi, englobando una fortificación medieval anterior. Es el monumento más importante de la isla y, desde diciembre de 1999, Patrimonio de la Humanidad de la Unesco junto con las salinas y el poblado fenicio de sa Caleta.

Dentro es un laberinto de callejuelas empedradas y empinadas, con casas encaladas y pasajes que se abren de golpe sobre el Mediterráneo. La subida se hace desde el Portal de ses Taules, y cada rellano gana horizonte. No hay un recorrido único: la gracia está en perderse y dejar que las vistas aparezcan.

Sa Penya, el barrio de los pescadores

Pegado a Dalt Vila, sa Penya fue el barrio de pescadores de la ciudad y sigue siendo el más pintoresco. Sus casas se apilan sobre la roca en calles muy estrechas, algunas de apenas un metro de ancho. Desde la explanada alta se abre la panorámica más amplia de la zona: el puerto entero, la marina de Botafoc, el humedal de ses Feixes y la playa de Talamanca al fondo. Es el mirador que menos esfuerzo pide y más devuelve.

Por qué todas esas fachadas son blancas

El blanco de las calles ibicencas no es un color elegido sino un material. Las casas se encalaban, y la cal es blanca. Ese mismo acabado se repite en las casas payesas del interior de la isla, levantadas con muros de piedra seca y mortero de cal, con aberturas pequeñas para protegerse del calor. Por eso el blanco de Ibiza es mate y algo irregular, muy distinto de un blanco de pintura moderna: cambia de tono según la hora y se vuelve casi dorado al atardecer.

Los pueblos del interior

Fuera de la ciudad, la isla no es de calles con vistas sino de plazas de iglesia y caminos entre bancales. Los pueblos del interior comparten la misma arquitectura encalada, pero sin el mar de fondo: allí lo que se ve son campos de almendros, higueras y muros de piedra seca. Merece la pena entenderlo antes de organizar una ruta, porque buscar vistas marinas tierra adentro lleva a la decepción. El mar se ve desde la costa y desde Dalt Vila, y el interior ofrece otra cosa.

A qué hora ir

A primera hora de la mañana o en la última hora de sol. A mediodía el reflejo sobre las fachadas encaladas es tan fuerte que cuesta mirar, y las cuestas de Dalt Vila se hacen duras. Al atardecer la piedra de la muralla toma color y el blanco se suaviza, que es cuando la ciudad se ve como en las fotos. Calzado plano y sin prisa: el empedrado es irregular y las pendientes, constantes.

Cómo se viste la isla

No es casualidad que la ropa tradicional de Ibiza siga la misma lógica que su arquitectura. Tejidos ligeros, tonos claros y nada que sobre, porque el clima manda igual en una fachada que en un vestido. El blanco que cubre las calles es el mismo que la moda Adlib convirtió en seña de identidad a partir de los años setenta: el porqué de ese blanco compartido entre la cal y la ropa está contado en por qué son blancas las ropas ibicencas.

Preguntas frecuentes

¿Dónde están las calles con vistas al mar en Ibiza?

Sobre todo en Dalt Vila, el casco histórico amurallado de Eivissa, y en sa Penya, el antiguo barrio de pescadores contiguo. Ambos están sobre una colina junto al puerto, con callejuelas empedradas que se abren sobre el Mediterráneo. Desde la explanada de sa Penya se ve el puerto, la marina de Botafoc, ses Feixes y la playa de Talamanca.

¿Por qué Dalt Vila es Patrimonio de la Humanidad?

La Unesco lo declaró Patrimonio de la Humanidad en diciembre de 1999 junto con las salinas y el poblado fenicio de sa Caleta. Se valoró especialmente la muralla renacentista, levantada en la segunda mitad del siglo XVI sobre trazas del ingeniero Giovanni Battista Calvi, por su interés, autenticidad y estado de conservación.

¿Por qué las casas de Ibiza son blancas?

Porque se encalaban. El blanco es el color de la cal con la que se acababan los muros de piedra seca, tanto en la ciudad como en las casas payesas del interior. No es pintura, y por eso el tono es mate e irregular y cambia con la luz del día.

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