Puntos clave
- La gonella, el vestido femenino más antiguo de la isla, se documenta en el siglo XVII, con un precedente en la basquiña de talle alto del siglo XV.
- La indumentaria payesa mezcla elementos mediterráneos y del Próximo Oriente: en Ibiza hay asentamientos fenicios de más de 3.000 años.
- El traje del hombre era de pantalón acampanado y camisola, o samarreta.
- El proceso evolutivo del traje se cerró en la transición del siglo XIX al XX, cuando dejó de usarse a diario.
El vestido ibicenco que hoy se vende como moda de verano tiene detrás varios siglos de indumentaria campesina. No nació en los años setenta: lo que ocurrió entonces fue una selección, no una invención. Este es el recorrido.
La gonella, el vestido más antiguo
La pieza femenina de la que arranca todo es la gonella, documentada en el siglo XVII. Era un vestido de lana gruesa, ceñido y esbelto, plisado desde la cintura y cayendo hasta los pies. Su precedente está un siglo y medio antes: la basquiña de talle alto del siglo XV, muy extendida entonces entre las criadas. Conviene retener el material, porque explica el resto: lana, no lino. La ropa de trabajo isleña era pesada y oscura, y solo la de fiesta era ligera y clara.
Lo que aportaron el Mediterráneo y el Próximo Oriente
La indumentaria payesa no se formó aislada. Sus raíces mezclan elementos mediterráneos con otros llegados del Próximo Oriente, y eso tiene una explicación geográfica sencilla: Ibiza lleva milenios en una ruta de paso. En la isla se han localizado asentamientos fenicios que se remontan a más de tres mil años, y ese poblamiento dejó huella en la cultura material. El resultado es un vestuario que no se parece del todo a ningún otro de la península, aunque comparta piezas con el resto del Mediterráneo.
El traje del hombre
De la ropa masculina se habla mucho menos, y sin embargo tuvo su propio código. El conjunto se componía de pantalón acampanado, ancho de bajo, y de camisola, también llamada samarreta. Se completaba con faja, chaleco y sombrero, y en las piezas de fiesta aparecían botones de plata y trabajos de filigrana. Frente al vestuario femenino, mucho más cargado de joyería y de capas, el del hombre era sobrio, y por eso ha sobrevivido peor en la memoria visual de la isla.
Cuándo dejó de llevarse a diario
Los trajes que aún gozaban de plena vigencia social en la transición del siglo XIX al XX pusieron el punto final a ese largo proceso evolutivo. A partir de ahí la indumentaria payesa fue saliendo del uso cotidiano para quedarse en las fiestas patronales y en el ball pagés, el baile tradicional. No desapareció: cambió de función. Muchas familias conservan piezas que se han transmitido de generación en generación, y son esas prendas las que permiten hoy documentar cómo era realmente el traje.
De la ropa de campo a la moda
El salto a la moda llegó en 1971, con la primera Semana de la Moda de Ibiza. Lo que se hizo entonces fue tomar del vestuario tradicional lo que podía llevarse en verano y en la calle: el blanco de la ropa de fiesta, los tejidos ligeros, el encaje y el bordado. Quedaron fuera la lana, el peso, las capas superpuestas y la joyería ceremonial. El vestido ibicenco actual es, en ese sentido, una traducción: conserva la silueta suelta y el color, y ha soltado todo lo que lo ataba al trabajo en el campo.
Qué queda del original
Bastante más de lo que parece. El corte suelto que no ciñe, el bordado y el encaje como único adorno, el calzado plano y la ausencia de estructura rígida vienen directamente del traje payés. Lo que cambió fue el peso y la función. Y una cosa más, menos evidente: la idea de que la ropa se hereda y dura, que en la isla era una necesidad económica antes de convertirse en un argumento de estilo.
Preguntas frecuentes
¿Cuál es el origen del vestido ibicenco?
Procede de la indumentaria payesa de la isla. La pieza femenina más antigua es la gonella, documentada en el siglo XVII, un vestido de lana gruesa plisado desde la cintura, con un precedente en la basquiña de talle alto del siglo XV. La moda ibicenca actual nació en 1971, cuando se seleccionó de ese vestuario lo que podía llevarse a diario en verano.
¿Cómo era el traje del hombre ibicenco?
De pantalón acampanado y camisola, también llamada samarreta, completado con faja, chaleco y sombrero. En las piezas de fiesta aparecían botones de plata y trabajos de filigrana. Era bastante más sobrio que el femenino, con menos capas y menos joyería.
¿Cuándo se dejó de llevar el traje payés a diario?
En la transición del siglo XIX al XX. A partir de entonces la indumentaria tradicional salió del uso cotidiano y quedó reservada a las fiestas patronales y al ball pagés, el baile tradicional de la isla.
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